Meditaciones provisionales

Pasión

10/06/2021

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  1. Principio del prólogo de El Quijote.

  2. O un plano o un volumen. Divertido considerar a un conjunto imaginado poseedor de una entidad geométrica.

  3. Si es que lo tuvo.

  4. 4 Nascitūrus: En latín, participio de futuro :“el que va a nacer”.

  5. (¿Es la “muerte del animal”? ¿Pasaba Hegel por allí?)

  6. “Dar a la vida” en español, tiene un matiz en inglés que no sé

    explicar … pasar una barrera o desprenderse de algo.(¿?)

  7. Anamnesis al fin…

  8. Todas las no aprovechables para los fines del escritor.

  9. Desaparecer de un conjunto… ¿queda detenido en el (un) pasado o simplemente deja de ser, de existir, de presentarse como parte de la historia?

  10. Como conjunto de lo que pertenece a universos asequibles.

  11. En vez de…

  12. ¿Ipsum?

  13. Conviene repasar 1984 de Orwell.

  14. Los pirrónicos, escépticos por otro nombre, con Menekles de artista invitado, pasaron su vida intentando enseñar el camino de la ataraxia… todo es equivalente, como decía él que era todo cuanto conoció desde que tuvo uso de la razón. La consecuencia es Suspender el juicio…

  15. Como “ser” o de otro modo incógnito.

  16. Y otros universales si los hubiera.

  17. Epistemológica, claro.

  18. Parece que “exraer” es mejor grafía.

  19. Como pasa en esos conventos de monjas, sin espejos, para que pierdan la propia estima en la amorfa colectividad…

  20. Soy y existo ambos en el “acto”

  21. Formal?

  22. Et céterum: por lo demás…

  23. Mundo espiritual, por ejemplo.

  24. Preguntar a Heisenberg

  25. ¿Cambiando los nombres?

  26. Hace muchos muchos años fui químico.

  27. Creo que no.

  28. Una ocurrencia…

  29. ¿La Realitat?

  30. Y no-mundos.

  31. Por cierto que me he tomado libertades al asignar a la indeterminación un significado distinto de la imposibilidad de conocer simultáneamente la posición y la velocidad de un elemento. Recordad que todo es un juego.

  32. Romanos 8;26

  33. Anatema: Condena moral de una persona o de una cosa (actitud, ideología, etc.) que se considera perjudicial.

  34. Siempre hay excepciones. ¿Son posibles otras sendas?

  35. Mesotes: Término medio, armónico o virtuoso entre conductas extremas, desmedidas. El ideal de la mesotés o armonía del alma confluye con el idealismo doctrina de Platón.

  36. Suponiendo que el Universo tenga límites, idea de la finitud que choca con una amplitud de miras. Y partes: una y las demás.

  37. Frase de Paul Claudel

  38. Henri Bergson.-“La evolución creadora”(Aproximadamente de 1907?)

  39. Patología viene de “pathos”, claro.

  40. Si hubo un creador, es difícil adivinar que pretendía con la complejidad de nuestro mundo: aquí no hay nada puro.

  41. Son las excepciones que confirman la regla o eslabones perdidos de cadenas agotadas.

  42. Con mayúscula porque es otra y mayor.

  43. No puedo imaginar una confluencia de Energía taumatúrgica y sopa de partículas de la que, con efectos especiales de luz y humo, surja una gallina. No es serio. No es fácil pero un huevo unicelular, trocado en viviente por el espíritu, es más imaginable.

  44. Si lo hubiera.

  45. Esta “duración” no es la de Bergson sino algo más simple. Sería el “algo” entre dos nadas. El continente de nuestro Universo.

  46. Entendimiento de lo ajeno.

  47. Sexto Empírico. Esbozos pirrónicos.- Gredos 1993.-pag- 55

  48. Lucas (16, 19-31) .

  49. Pensadores, no filósofos. Y el resultado del pensar no está garantizado como “bueno”.

  50. Son más que están, con voluntad de permanencia.

  51. Freud. Espíritu apolíneo.

  52. La felicidad…

  53. Valga el concepto. Resultado de “conceptualizar”.

  54. Ironía: Me lo ha hecho saber.

  55. Típicos, de libro.

  56. Kant.- Crítica de la razón práctica.- Trad. Aramayo.- Alianza 2004.- pag. 294 [A289]

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La mosca en el vaso

La mosca en el vaso
Meditación provisional de Enrique Gippini
Agosto 2017 (2)
 

Seguramente todas las personas son capaces de imaginar la escena en la que una mosca atrapada bajo un vaso vuelto del revés intenta salir de su encierro y choca con las paredes una y otra vez sin alcanzar la libertad. Es un experimento tan sencillo que no es necesario haberlo realizado alguna vez para sacar conclusiones, cada cual las que le parezcan útiles. Lo que se ve es un drama, seguro, a no ser que, deus ex maquina, un demiurgo levante el vaso: Al final, la mosca muere.

Es curioso como a partir de un pensamiento tan simple se puede generar un torrente de ideas acerca de los vasos y las moscas, en este caso, pero también es sorprendente como la observación de un hecho simple nos lleva a encontrar un modo de ilustrar pensamientos mucho más profundos.

El caso es que, puesto en el límite inferior de la experimentación, es difícil resistir el impulso de profundizar más en la situación, de la mosca, se entiende, y, aunque se eviten las desviaciones sádicas sobre el comportamiento de los humanos con las moscas españolas, el experimento da más de sí: por ejemplo podría calificarse a la mosca por su comportamiento frente a un posible orificio en el vaso, así le cabría la posibilidad de huir de su destino, pero… ¿Es esto lo que ocurre? Claro que depende del tamaño del orificio pero aunque tenga una cierta entidad, por ejemplo que sea diez veces el tamaño de la mosca, la estadística de huidas nos mostrará un descorazonador resultado: la mayor parte de las moscas muere antes de encontrar la salida.

¿Sois moscas atrapadas bajo el manto de Maya buscando esa salida que, tal vez, no existe?

Saco conclusiones demasiado pronto. Es posible mejorar el experimento. Pongamos una luz en un punto indiferenciado del vaso. Desilusión, la mosca sigue el mismo patrón estadístico 99 por ciento. Pongamos la luz frente al orificio: Sorpresa: El modelo estadístico no cambia: Conclusión primera: La mosca no es atraída por la luz.

No sé si es cierta la conclusión pero: ¿Es la religión una luz que no nos ayuda?

Los pensadores son incansables, y algunos traviesos. También los hay como abejas: introduzcamos una abeja en el vaso. ¡Ah la estadística! Esté o no esté la mosca la estadística de las huidas de abejas son estadísticamente iguales. Ninguna huye: Otro drama. El orificio 10 tampoco supone un gran cambio. Casualmente alguna escapa. ¿Y la luz puesta frente al orificio?… ¡Sorpresa agradable! Las abejas son sensibles a la luz. Muchas (estadísticamente) abejas encuentran en esa iluminación el camino de la salvación. (Suponiendo que la Salvación exista y sea definible.)

Sin querer, la pequeña historia me ha arrastrado al terreno de lo impensable: la Salvación.

Hoy mi amor por la estadística se manifiesta con particular intensidad, estaba pensando en hacer una encuesta en una esquina cualquiera: de mil aleatorios sujetos consultados ¿Cuántos creen en la Salvación? Y digo Salvación, no un ente de razón en el que los trabajos sean estables y los salarios y las pensiones dignas. Ahora los veo, veo a los encuestados como moscas debajo del vaso. Ya en disposición de hacer encuestas falsas podemos dar un resultado… Ninguno cree.

El sujeto que encontraba un objeto digno de llamarse así diluía su intensidad tratando de definir un par de caracteres típicos en el objeto definido, y, desgraciadamente, una gran mayoría anclaba la Salvación en un reclamo económico.

Si esto fuera un relato, que podría titularse “El ejército de las moscas”, podríamos presentar a un grupo de moscas idealistas que en vez de lanzarse ferozmente contra las paredes del vaso intentando perforarlas formara un conjunto ordenado en el centro de su espacio formando otra esfera más pequeña. El micromundo del vaso descrito es una esfera de cristal impenetrable, que contiene otra esfera interior, concéntrica, formada por un pequeño  grupo de moscas que se niegan a separarse del conjunto, rebeldía que como viento divino,[1] o cayendo mansa del cielo, sin mecha al parecer[2], rompen la lógica estadística, rota, aunque sea con un imposible y hermoso resultado estético. Los idealistas siempre acaban destrozando lo útil.

Ni el orificio de salida, ni la luz, ni siquiera la diferencia de las especies, pues alguna abeja se ha colado, bastan para llevarlas a la considerada normalidad: todas las rebeldes forman un precioso sólido esférico, irisado, así es mi pensamiento. ¡Qué valor el de esos pocos que dejan de luchar! y construyen un mundo indetectable: la violencia siempre es evitable. Esa mayoría silenciosa no reclama los derechos obvios, que ya veremos cuales son, se limitan a contemplar como la vida pasa a través de ellos, rompiendo y manchando ese cristal que debía llegar impoluto hasta el final de los tiempos, es decir hasta siempre, pero no es así.

Moscas escépticas, desesperadas, convencidas de su inanidad respecto a la Salvación, un poco luteranas, que no reclaman nada (¿A quién reclamar?) pero saben que tienen el mayor Derecho a equivocarse, a hacer las cosas mal, a mantener opiniones malolientes, a ser feo… etc. y no sólo “derechos pasivos”, como funcionarios que son de la vida duramente real, tienen derecho a usar el mal, a ser enemigos activos, asesinos, monstruos como los que llenan las crónicas negras de los noticiosos, que hacen daño sin motivo, sólo porque ya estaba escrito en su predeterminada biografía y, como el escorpión de la charca no pueden hacer otra cosa. Así es el Mundo: unos pocos enfrentados a la lógica por la estética, luchando por alcanzar ese círculo interior bello, y muchos volando como locas moscas hacia el cristal que los encierra y que los mata -la muerte es el final seguro- sin ni siquiera intentar inventar un porqué que les sirva como razón y pretexto de su loco vuelo.

Y un demiurgo levantó el vaso y las moscas se dispersaron.

Y fuera todo era oscuridad.

[1] (Hara Kiri 腹切 o 腹切り, ‘ «corte del vientre»)

[2] Permitida la colaboración de otros clásicos desesperados.

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Estopines y microcuentos

Estopines y microcuentos

 

Casi nadie sabe lo que es un estopín. Pues es como un fulminante, pero a lo bestia. Creo que bastante gente sabrá qué es un fulminante, otros no. Un fulminante es un accesorio que se usa para iniciar un proceso explosivo, como la acción de una bomba, un disparo de rifle o pistola, o un cañonazo. El fulminante de los cañones se llama estopín.

En sí los estopines son como un pequeño petardo que explota por percusión. Si no está colocado en un cañón dispuesto para disparar es casi inofensivo. A nadie se le ocurriría hacer una guerra sólo con estopines. Pero hay que reconocer que como los “cebadores” o iniciadores de las bombas, tienen un papel importante. Sin estopín no habría cañonazo. Otro tema es si lo que interesa es que se dispare el cañón o hacer un poco de ruido.

Todo esto fue una ocurrencia atribuible a que yo hice la mili en artillería, disparé 262 cañonazos, es decir usé 262 estopines. Y también en que, una noche, cuando me acosté empecé a pensar en la tontería de los microcuentos. Los microcuentos son despreciables, como los estopines. Espero que no haya una sociedad de amigos de los estopines que se tome esto a mal. Los estopines son despreciables para hacer la guerra, aunque su colaboración en el crimen sea necesaria, si hay cañones por medio. Ya sé que hay una sociedad de amigos de los microcuentos, por lo que no diré nada de su despreciabilidad para hacer literatura: Es una sociedad poderosa, con poderosos socios y mi opinión podría hacer que nunca me dieran el Premio Nacional de Literatura, suponiendo que alguna vez me diera por escribir literatura… en fin, y lo peor, es que hay intereses económicos por medio. Mejor callar.

Volviendo a mi historia: O sea, que los microcuentos y los estopines cumplen una función si se desea disparar un cañón o la imaginación del inadvertido lector. Pero si ese no es el fin, y el lector o el cañón no están cargados lo más que hacen es un ruido como el de un petardo. Se me nota que esa noche no estaba a favor de los microcuentos. Y alguno pensará que es porque me siento incapaz de escribir uno, y que por eso he escrito todo lo anterior. Alguno pensará que más bien que “sentirme” es que soy realmente incapaz de escribir algo en menos de 10 o 12 páginas.

Pues para demostrar lo falso de esa apreciación voy a escribir un microcuento:

Como un guía profesional que, ante la belleza más asombrosa, repite su excelencia con una cantinela monótona mientras su pensamiento está ausente…

Ya está. ¿Qué parece? ¿Parece un microcuento?

Es que no me atrevo a repetir algún microescrito de autor conocido, no me atrevo aunque no sea famoso, porque seguro que lo hizo con ilusión y lo publicó pensando que era literatura de la buena… ¡y a lo mejor lo es! pero aquella noche yo no lo apreciaba, y de aquellas ensoñaciones vienen estas opiniones. Y, además: ¿Por qué iba a quitarle la ilusión a un escritor con lo caras que están las ilusiones de los escribientes?

Pues el párrafo que he escrito antes puede valer para mis fines, como si fuera un microcuento.

Como Sócrates con la cabeza cubierta, diré que lo leído suscita mis emociones, y excita mis recuerdos. Puedo revivir aquel momento en el que me di cuenta de que nuestra relación había acabado, y que seguíamos juntos por rutina. Tu me hablabas como el guía del microcuento.

Ahora me pongo a recordar y, como todo el mundo, encuentro en mi vida un amor romántico no correspondido. Y me acuerdo de un nombre: Beatriz. Y, si estoy un poco deprimido, revivo el sabor amargo de la decepción, agudo y presente. Aunque el recuerdo sea muy viejo, de la primera juventud o de la adolescencia, veo de nuevo aquella mirada perdida, las respuestas vagas y la indiferencia ante mi pasión, esa actitud que me lleva a romper, por orgullo, sin darme cuenta de que es mejor la vida de un esclavo enamorado que la de un liberto solitario, o unido por lo razonable a alguien que nunca podrá aspirar a ser una “fiametta”. Una llamita en lo físico un incendio devastador en el alma.

Todo podría haber pasado frente al “campanile” florentino en vez de en el rincón oscuro de un bar, o en una esquina cualquiera, ella no estaba allí. Sus ojos no se hundían en los míos, no saltaban entre los rincones de mi cara buscando los rasgos conocidos; perdidos en el infinito inmediato desmentían el significado de sus palabras: “Sí… es verdad que te quiero…” Cuando yo ya sabía pero no quería admitir que todo…

Si suponemos que Sócrates es un personaje distinto de mí, resulta que todo lo que ha deducido de la lectura de esa frase inconexa, que hemos llamado microcuento, no es mérito mío, que la escribí, sino de los recuerdos de Sócrates y de su habilidad, grande o pequeña, para ponerlos sobre el papel o, simplemente para resufrirlos. El lector es el que pone todo. Podría argumentarse que hay frases más afortunadas que otras, que evocan más. Incluso que lo hacen con una fuerza terrible… yo no he visto ninguna pero debo admitir que hay estopines mejores que otros.

Ahora descubro mi cabeza, dice Sócrates.

La verdad es que yo no, pero un escritor de verdad casi podría escribir una historia, basándose en la frasecita, si la explosión del estopín le hallara de un humor apropiado. Realmente muchas historias se escriben a partir de un título o de una frase imaginada. Pero es mérito del que escribe explotar las sugerencias. En el pretendido microcuento no me transmite nada del personaje, ni del autor. Es el lector el que pone todo, entonces, si la literatura es el arte de transmitir por escrito, de un modo u otro, los pensamientos-sentimientos del escritor al lector y el plural no es irrelevante, una frase inconexa, o tres frases aisladas de un contexto extenso, eso no es literatura, eso son estopines.

En cambio una buena novela, una de esas que, cuando llegas a la página mil, lloras porque te queda poco para terminar su lectura, esas si que suponen una transmisión de sentimientos, pensamientos, posturas vitales… esas enseñan el punto de vista del genio, enseñan: nos indican una faceta de la realidad, nos ayudan a descubrir nuestro propio punto de vista, ese relámpago de comprensión de la vida que, como una visión fugaz del mundo, nos deja la esperanza de comprenderlo.

La polémica está servida. ¿Es que el Sócrates lúcido e independiente está contra Gracián?

 

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Ser objeto ser sujeto

Ser objeto ser sujeto

Medito:
El objeto lo es,
aunque no sea observado,
pues su esencia es ser.

El sujeto sin objeto
no es más que objeto en sí,
pues su esencia es observar.
De entonces, que no vive si no observa,
y el no vivir es sólo ser objeto.

El objeto es un espejo en
el que el sujeto se refleja
y ese reflejarse es interacción.
Antes de contar el tiempo
sujeto percibe al objeto,
y objeto se siente observado:
¿Sería amor?

Objeto observado:
¿Sería, como el polvo, enamorado?

Antes de contar el tiempo
sujeto ha extendido su red.
Y su red era interacción,
y ahora son tres.
Tres ausencias,
porque, sin la presencia,
ninguno es.

Pendientes unos de otros
ni objetos primigenios,
ni objetos subjetivables,
se manifiestan.

Sólo cuando el temblor
de la presencia interacciona,
todos aparecen en la escena,
todos menos el tiempo,
que en «ahora» está ausente.
Tal vez porque no era necesario.
Al fin sólo era una probabilidad.

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Sin tiempo II

Ser o no ser: la suma de los dos es el Todo.

Pero sigo sin saber que significa el término. No sé qué soy en el tiempo y, menos imaginable, que seré, si se cumple el destino y pierden su valor los significados: El tiempo detenido. El espacio, sólido sin tamaño. La materia, un absurdo. El Yo revivible, intangible, sutil como las ideas que también dejan de ser, son o no son, sin saber. Alguien grita el viejo proverbio: El amor verdadero del infinito apoderado. Pregunto por el “Alguien” y el infinito también estaba vacío.

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Ángel mio

Angel mío
¿Es que un dios te engañó?
O quizás no eres como yo pienso,
blanco, puro, sin pecado y sin libertad.

En el todo, confundido para mí,
que sólo puedo ver las cosas una a una,
es pobreza que acompaña a mi saber,
puede que tu amistad sea algo más
que una silente compañía de no ver,
y no tocar.
¿Por qué no pensar en amar?

¡Amigo, amigo!
Amigo mío que no necesitas amar
¡arrástrame con tu amistad!
y llévame dónde Eckart me espera
en esa nada inextensa, innecesaria,
en la que no puedo soñar.
¡Vamos, vamos!
que nos espera la verdad.
¿Tú me entiendes?
¿Comprendes que no puedo
evitar vivir en el mal
y espero morir?

Mi ángel amigo:
Dos pasos más y te tocaré
como presencia amada
y te veré como guía que llama
Y me olvidaré de los pasos ciegos
que fueron y son la vida.
Amigo mío que estás más allá.

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Instrucciones para comunicar con un extraterrestre

Instrucciones para comunicarse con un extraterrestre

Primero debe el comunicante asegurarse de la posibilidad de existencia del o de los extraterrestres. Basta una certeza moral, pero, al menos esta, es necesaria para obtener los beneficios de una comunicación.

Considérese que cada personalidad con la que deseemos comunicarnos es un mundo distinto. Todos son extraterrestres. Debemos comprender y aceptar esto. Como ejemplo esclarecedor podemos mirar alrededor y darnos cuenta de lo distintos, y cambiantes, que somos nosotros. Y cuando seamos extraterrestres, nosotros mismos también tendremos nuestro mundo, que será el mismo que usamos cada día más o menos algunos detalles.

Algunos mundos los percibiremos como intangibles, por ejemplo como sentimientos o como silencios. Otros mundos se esconden en cosas pequeñas como una bagatela, una carta, un recuerdo de un viaje…Otros, al fin, pueden ocultarse tras la presencia silente de un amado, amigo, familiar… No se ven, pero son.

Si las cosas hablan sin sonidos, los mundos percibidos a través seres vivientes tienen una fuerza especial; no debe confundirse la oscura o nula manifestación de un mundo, profundamente enterrado en la presencia física, con el vacío o la nada de su movimiento que, en el mundo extraterrestre, puede estar manteniendo una actividad febril. De hecho religiones y filosofías hablan de esos mundos que no cesan de cantar y cantar a lo inefable puede ser la única y más alta acción posible. Ajenos, frágiles, sensibles, cantores de himnos, atentos a nuestros deseos pero incapaces de cumplirnos, así son esos mundos posibles.

Ya dispuestos dentro de la posibilidad debemos basar nuestro mensaje en aquellas cosas que conocemos del destinatario. Por ejemplo, si era un deportista acompañémosle en sus paseos en bicicleta o en sus carreras a campo través. En esfuerzos de este estilo, cuando el ejercicio se hace automático, suele crearse una atmósfera propicia para el envío de pensamientos genéricos, sin significado concreto pero con un contenido pleno de emociones. Y, por supuesto, la actividad física enérgica no debe descuidarse. Los mundos deben ser agitados en su reposo para ser algo.

Ausencia de sentimientos puede ser el fruto de una meditación seria, pero la meditación se realiza siempre con un hilo que la vincula a lo humano y muchos de los mundos que intuyo se acercan más a la nada que a una técnica cerebral. Nuestra acción no es la de la meditación sino en la de un diálogo en el que los ecos de nuestra expresión son sutiles.

Se pueden enviar mensajes con la mirada, con el recuerdo de un estribillo tarareado o con un contacto débil. Tocar, como una descarga eléctrica positiva, suave, y sentir que el significado del mensaje fluye, como el amor. Hay combinaciones especialmente potentes como las que incluyen actos como tocar una mano, dar un beso puro, sonreír al aire. Sin pedir respuesta.

Y después de un momento intenso, a veces el receptor, que estaba en plena comunicación se aleja, la sensación se extingue. Es normal, hay actividades que exigen atención a otro mundo en el que no tenemos cabida; todos tenemos nuestra intimidad. A pesar de la sentida ausencia, debemos seguir enviando nuestra manifestación. Así como lo importante no es llegar sino el hecho de estar caminando, lo valioso no es la respuesta sino el hecho de estar enviando ese exceso de ternura que llena el mensaje. Aunque no se obtenga nunca una certeza, debemos estar seguros de que nuestros mensajes han servido para construir un mundo de mundos, intangible, como un ovillo de fantasías reales, aparentemente despreciables que son la esencia de cuanto verdadero, bello y bueno hay en el Todo.

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Sin tiempo

En un mundo sin tiempo el espacio sería un continuo sin fisuras. Un sólido infinito, a menos que se elidan las tres dimensiones espaciales: un mundo sin espacio estaría íntegramente contenido en un punto geométrico, como era antes del Big Bang.

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Amor de los amores

Amor de los amores

No hay otro amor más verdadero:
Saber que nunca más estaré solo,
pues tu dulce compañía,
perdidas las dimensiones,
y en lo desconocido fundido,
arderá en mi como un nuevo sol.
Sol apagado abrasador,
tras una niebla de vida: sol.
Sol que se dice Esperanza,
que anuncia todo lo que no sé.
Y me consumo en sus frías llamas
pues ni fe ni amor me bastan
en tanto espero dejar de ser
yo mismo sol encendido.

10/11/2016

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Momento de pensar

Momento de pensar

Siento que es momento
de pensar:
Pensamiento: ¿Dónde estás?
Y yo mismo respondo:
En el olvido.
¿Es, acaso, que olvidar sea pensar?
Y me refugio en el recuerdo
Y mientras recuerdo no pienso
Aunque pienso que hay cosas
que no quisiera recordar.
Pero,
Siento que es momento
de pensar:
Recuerdo oscuro: ¿Por qué no te vas?
Y yo mismo respondo:
Será que algo debo saldar.
Y cuando en el recuerdo busco,
Siento que es momento
De pensar.

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