Mes: octubre 2011

POETAS 70. Juan Ramón Jiménez IV (Diario de Poeta y Mar)

Moguer, Huelva 1881- San Juan, Puerto Rico 1958). Vivió su primera juventud entre Huelva y Sevilla, ciudad, está última, en que comenzó a cursar estudios de derecho, interrumpidos luego por su traslado a Madrid en 1900. Allí publica sus primeros libros, se entera de la ruina del negocio familiar, e ingresa durante varios meses en un sanatorio psiquiátrico, aquejado de una neurosis depresiva provocada por la noticia de la muerte del padre -se imaginó que era él mismo quien moría o podía morir, y desde aquel momento un pavor a la muerte le acompañó de por vida-. En 1906 se retira durante unos años a Moguer y allí escribe «Platero y yo», hasta que en 1911 regresa definitivamente a Madrid con el ansia de estar en contacto permanente con los poetas y las ideas importantes del momento. Decisivo para la vida y la obra de Juan Ramón iba a ser el encuentro en 1913 con Zenobia Camprubí, culta escritora y traductora de Tagore, y que se iba a convertir, a la postre, en la esposa, secretaria copista, traductora y agente de su obra. Los años en Madrid antes del exilio son años en que publica gran parte de su obra en revistas y comienza a ejercer su magisterio sobre las generaciones poéticas posteriores, dirigiéndose siempre, tal como reza la dedicatoria en uno de sus libros, «a la inmensa minoría». Juan Ramón fue un poeta puro e hipersensible que dedicó su vida a la belleza, y que compuso exquisitos y repulidos poemas, acorazado en su torre de marfil, siempre aislado del ruido exterior dentro una habitación acorchada, alejado de bullicios y visitas, y sólo interrumpido en su tarea creativa por la entrada de una críada que le anunciaba la hora del crepúsculo, mientras a la vez le abría la puerte del balcón que daba al poniente. A este respecto, cuenta Sanchez Barbudo que, el día de la proclamación de la república, J.R.J no pudo sumarse al júbilo general porque por entonces tenía en casa -una de las muchas casas a las que se mudaban en busca siempre de más tranquilidad- una cuadrilla de albañiles que estaban levantando otra pared con la que aislarse aún más del ruido exterior. Al estallar la guerra civil, el poeta abandona España con destino a Washington para ocupar un puesto en la embajada cultural y consagrarse a la docencia. Antes de trasladarse a Puerto Rico en 1950, sufre otra crisis depresiva que le conduce a un nuevo internamiento. Se cuenta que Juan Ramón nunca logró superar la nostalgia del exilio -se echaba a llorar si oía hablar en español o escuchaba flamenco- y que éste era uno de los motivos de las constantes crisis que le impedían trabajar en su obra y que obligaban a hospitalizarlo. El 28 de octubre de 1956 fallecía, en San Juan, Zenobia Camprubí después de una larga enfermedad de cáncer, y tras haber renunciado a un tratamiento adecuado en Estados Unidos, ya que J. R. J no soportaba el tráfago de la vida americana y tampoco quería quedarse solo. Después de la desparición de Zenobia, abatido por una nueva depresión, fue hospitalizado y no volvió a escribir ya más poemas hasta su muerte en 1958. En uno de sus últimos apuntes en una libreta, dejó constancia de su recuerdo atormentado: «A Zenobia de mi alma este último recuerdo de su Juan Ramón, que le adoró como a la mujer más completa del mundo y no pudo hacerla feliz». Tres días antes de fallecer Zenobia, le había sido concedido al poeta el premio nobel de literatura, «por su poesía lírica que, en el idioma español, constituye un ejemplo de elevado espíritu y pureza artística». Este implacable proceso de depuración por el que pasa su obra, puede ser resumido con las propias palabras del poeta: «1. Influencia de la mejor poesía «eterna» española, predominando el Romancero, Góngora y Becquer. -2 El «modernismo», con la influencia especial de Rubén Darío. -3 Reacción brusca a una poesía profundamente española, nueva, natural y sobrenatural , con las conquistas formales del «modernismo». -4 Influencias generales de toda la poesía moderna. Baja de Francia. -5 Anhelo creciente de totalidad. Evolución creciente, seguida, responsable, de la personalidad íntima, fuera de escuelas y tendencias. Odio profundo a los ismos y a los trucos. – y siempre Angustia dominadora de eternidad». Después de un periodo modernista y de exacerbada sensibilidad romántica, surge una poesía más metafísica e íntima que se culmina en 1915 con «Diario de poeta y mar» -antiguamente titulado «Diario de poeta recién casado» y modificado después por el propio Juan Ramón-. En 1917, con «Arenal de Eternidades» -antiguamente, titulado «Eternidades»-, da el salto definitivo hacia la «poesía pura» mediante un verso libre que aparece despojado de adjetivaciones y que busca la precisión de la inteligencia. Pertenecen a este periodo «Piedra y Cielo» (1919) y «Belleza» (1923). Con la publicación en 1949 de «Animal de fondo», Juan Ramón Jiménez entra en su fase más mística, abrigando una concepción panteista del mundo y de la vida. El poeta puede alcanzar la redención dedicándose a la Obra, la cual le salva de la anquilación y le reintegra al Ser total de la belleza.YO

Yo no soy yo.
                            Soy éste que va a mi lado sin yo verlo; que, a veces, voy a ver, y que, a veces olvido. El que calla, sereno, cuando hablo, el que perdona, dulce, cuando odio, el que pasea por donde no estoy, el que quedará en pie cuando yo muera.
 

                («Arenal de Eternidades», 1916-17)

(más…)

3,770 total views, no views today

Yo

Yo, sólo yo y yo conmigo

Para mí escribir un poema
es como quitarse una prenda,
intentar seducir dejando la verdad sin ropa.
Es mostrar lo que se siente
en lo más profundo, en el momento,
sin pensar en las consecuencias,
pues el desnudo a veces ofende.
Pero ¿qué yo es el que se exhibe sin disfraz?
¿El de la intimidad de la noche que se filtra
en la red escudado en un seudónimo?
A veces temo no alcanzar el mínimo
y pasar frente a la indiferencia.
Otras veces siento vergüenza
o me creo débil, porque
me quedo sin secretos.
¿Qué, de interés, puede quedar
tras la verdad desnuda de alguien corriente?
Si no tuviera un secreto sería libre quizás.
Si siempre dijera la verdad,
incluso sin necesidad,
no habría arrugas en mi cara,
si acaso las de la sonrisa.
Este yo sería eternamente joven.
Mas ¿es que hay otros yos?

¡Cuántos pliegues tiene mi yo!
Uno que reza. Otro que se compadece.
Y otro que teme y huye. Y el que sueña.
Y el valiente que espera vencer o amar.
Y habrá, hay, otros yos, que, en ocasiones,
me presentan mis amigos,
y que no puedo reconocer
de tan cerca que soy,
e, incapaz de verme como ellos me ven,
me parecen otros personajes,
héroes o villanos pero no yo.
Yo, ese actor de vivencias comunes
a quién no reconozco
en los poemas que escribe.
Ese es otro, distinto,
que tiene otros sentimientos,
quizás más lejos de la animalidad,
y muchas veces me hallo incapaz
de adivinar qué significa en verdad
eso o aquello que puse en el papel
como si otra cabeza hubiera usado mi mano,
y pido que alguien me guíe por el camino
que marca lo escrito, pero no me oyen.
O ¿soy yo el que no entiende la respuesta?

398 total views, no views today

[Arriba]

POETAS 86. Dante Alighieri I. Divina Comedia (El Infierno)

Italia (Florencia, 1265-Ravena, 1321). Dante nació en Florencia y pertenecía a una familia güelfa de la pequeña nobleza, estuvo casado y tuvo tres hijos. Se inició pronto en la actividad política y ostentó diversos cargos corporativos. Era un güelfo blanco: a diferencia de los guëlfos negros -la otra facción política de florencia-,  defendía la autonomía de las comunas y era hostil  a la injerencia del papa en la vida política de Florencia, abogando por una independencia del poder temporal -representado por el emperador- frente al poder espiritual -representado por el papa-. Su actividad y rivalidad política le granjeó una condena a dos años de carcel y a una multa monetaria que, al no poder satisfacer, fue agravada por una sentencia a ser quemado vivo, lo que provocó que Dante viviese el resto de su vida exiliado en distintas ciudades fuera de Florencia. Además de escribir la «Divina Comedia», escribió «Rimas», un tratado político titulado «La monarquía universal» y  el «Tratado de la elocuencia vulgar», en la que hace una defensa de la lengua vulgar y afirma la supremacía de ésta sobre la lengua docta de los eruditos. Precisamente, la Divina Comedia va a ser escrita en la lengua vulgar del italiano y bautizada como comedia  porque,  a diferencia de la tragedia,  comienza ásperamente para culminar con un final dichoso. Compuesta por catorcemil endecasílabos, con cien cantos en tercetos encadenados, la obra alegoriza el itinerario del alma hacia Dios a través del viaje por el infierno, el purgatorio y el paraíso, guíado consecutivamente por Virgilio, Beatriz y San Bernardo. Se suele aceptar la idea de que Virgilio personifica la Razón, Beatriz la Fe y San Bernardo el Amor. Aunque la obra de Dante se mueve en un plano trascendental, lo novedoso de la obra se halla en que Dante hace irrumpir a la historia y al momento presente en el hierático y atemporario mundo cultural de la Edad Media latina. Dante cita a papas y emperadores de su tiempo, a reyes y prelados, a  dictadores, capitanes, hombres y mujeres de la nobleza y de la burguesía, de los gremios y de la escuela, incluyendo más de medio millar de personajes. Si bien se ha identificado a Beatriz con la hija del banquero Folco Portinari, muerta con veintinco años, y de la que se habría enamorado Dante  a la edad de nueve años, resulta más razonable ver en la figura de Beatriz una vaga identificación con alguna mujer florentina desconocida, a la que Dante estilizó y trocó en símbolo. Para Ernst Robert Curtius («Literatura europea y Edad Media Latina II), Beatriz no es más que un mito inventado por Dante. «No es el recuperado amor de juventud -concluye- sino la salvación suprema en figura humana, emanación de Dios; sólo por eso puede aparecer sin blasfemia en un cortejo triunfal en el cual interviene el mismo Cristo». En palabras de Carlyle, nos es lícito escuchar en Dante «la voz de diez siglos de silencio», constituyendo así su obra un compendio genial de toda la tradición medieval. Para Borges, lo magistral en Dante se halla en «la variada y afortunada invención de rasgos precisos», tanto en el plano estilístico como en bosquejo de rasgos psicológicos de sus personajes. Se acompaña el capítulo XXXIII del Infierno (Trad. Angel Crespo) aquí seleccionado con un comentario de este pasaje hecho por Jorge Luis Borges, titulado «El falso problema de Ugolino» y un soneto del mismo Dante, traducido por Nicolás González Ruiz.

*****

«!Oh peregrinos!, que pensando vais
tal vez en cosas que están presentes
¿es que venís de tan lejana tierra
como mostráis en vuestro aspecto,

pues no se os ve llorar cuando pasáis
por medio de la doliente ciudad
como personas que no se diesen
cuenta de la gravedad de sus actos?

Si os detuvierais a escuchar,
el corazón con suspiros me dice
que os veríamos marchar llorando.

La ciudad ha perdido a su Beatriz,
y las palabras que de ella pueden decirse
atesoran la virtud de hacer llorar a quien las oye.»

(más…)

1,336 total views, no views today

[Arriba]

MARCO SIMONCELLI SE ENTERA DE SU MUERTE

“¿Quién habla de victorias?. Sobreponerse es todo”. O eso, al menos, pensaba Rilke -cuando pensaba en verso- que era lo importante, no caerse, sobrevivir, resistir la tentación del suicidio y otro tipo de caídas. También pensaba otras cosas sobre la muerte, quien tanto escribió de la muerte, pensaba en lo esencial que es vivir la propia muerte, no esa otra muerte ajena e impersonal.  Hay que vivir la propia muerte, diría Rilke. La mayoría, no viven su propia muerte, nada más que la mueren, diría Rilke. Esto viene a propósito de la caída mortal de  Simoncelli el pasado domingo. Simoncelli no quiso caerse, nunca quiso caerse y así es como pudo vivir su propia muerte. Aunque a  veces sea mejor caerse, y así uno aprende a levantarse. Hay algo en la hybris de ciertos héroes modernos que lo emparentan con las artimañas diabólicas. Si el héroe no quiere verse arrastrado a su perdición, ha de respetar ciertos límites. El héroe moderno del deporte apela en muchos sentidos a la épica. El hombre se sabe humano al tomar conciencia de su acatamiento a leyes, al tener que conformar su vida a una vida gris y aplastada bajo el peso de estas leyes. Pero bajo este aplastamiento uno siente que así la vida no es suya: es simplemente la vida que hay que vivir. Los héroes, sin embargo, tratan de transgredir estas leyes y logran sus victorias porque se mueven en esos márgenes peligrosos en que las leyes físicas parecen suspendidas. Quizás lo mismo ocurra con los héroes morales en los que la humanidad se inspira: lo que asombra en ellos es esa destreza que tienen para elevarse sobre lo  humano -sobre lo demasiado humano, que diría el filósofo apóstata-, para aventurarse por los territorios en los que rige otra moral no convencional –ya sea santa o demoníaca-, otro régimen de vida más saludable y rico. Pero en este aventurarse está el peligro. Ser héroe es vivir peligrosamente, pedalear como un Ícaro loco sobre la cuerda floja. Otro poeta dictaminó que allí donde está el peligro está también la salvación. Nada nos dijo de la perdición, porque no es tarea de los poetas hablarnos de las cosas que nos son evidentes. El caso de Simoncelli puede resultar ejemplar, en el sentido de quien se cayó mortalmente el pasado domingo no era un piloto cualquiera, sino el piloto que por su conducta temeraria sobre la moto se podía estar conduciendo hacia el tipo de muerte en la que acabó cayendo. También esa misma conducta temeraria le llevó al triunfo y a ser admirado –y también vilipendiado- y a ganar un campeonato del mundo.

(más…)

873 total views, 1 views today

[Arriba]

POETAS 5. Octavio Paz IV.(Semillas para un himno 1943-1955)

En Diciembre de 1945 Octavio Paz arriba al París de la Postguerra -«sin gasolina, sin calefacción, racionado, hambriento y en el que medraban las sanguijuelas del mercado negro»-y enseguida se siente atraído por el círculo surrealista de André Breton, colaborando activamente  en las reuniones del grupo en el Café de la Place Blanche. A pesar de que su estética anda distante de los dogmas del surrealismo -sus poemas no siguen el dictado de un estricto automatismo-, su influencia se puede detectar en el onirismo que puebla alguno de los poemas de esta etapa. Tal como rememora Octavio Paz años más tarde, el surrealismo fue capaz de desatar sus imágenes y echarlas a volar. Durante su época parisina, Paz publica parte de los poemas de «Libertad bajo palabra» y «El laberinto de la soledad», libro de ensayos en los que trata de definir el carácter del mexicano y su historia. En 1952 se traslada  a Nueva Delhi para trabajar en la embajada india durante cinco meses y, tras residir  ocho meses más en Tokyo, regresa por fin a México en 1953, después de nueve años de ausencia, «una ciudad todavía agradable, aunque ya empezaba a convertirse en el monstruo de ahora». A su regreso traba contacto con los nuevos valores de las letras mexicanas -Arreola, Fuentes,  Rulfo, etc- y colabora activamente en las distintas revistas literarias y grupos de teatro que se van creando por aquellos años. Tras el tránsito hacia un apartamiento de posiciónes políticas radicales, Paz comienza a defender la libertad de la imaginación y su oposición  hacia un arte ideológico. A propósito de esta concepción de la poesía, Octavio Paz escribe en «Las peras del Olmo»: «El arte sobrevive a los partidos, a los imperios y a los dioses. En su esencia última el arte no sirve a nadie, ni siquiera a la libertad, porque es la libertad misma, el hombre mismo, creándose infatigablemente, empezando siempre y siempre revelándose.»

*****

          El día abre la mano
          tres nubes
          y estas pocas palabras

Al alba busca su nombre lo naciente
Sobre los troncos soñolientos centellea la luz
Galopan las montañas a la orilla del mar
El sol entra en las aguas con espuelas
La piedra embiste y rompe claridades
El mar se obstina y crece al pie del horizonte
Tierra confusa, inminencia de escultura
El mundo alza la frente aún desnuda
Piedra pulida y lisa para grabar un canto
La luz despliega su abanico de nombres
Hay un comienzo de himno como un árbol
Hay el viento y nombres hermosos en el viento

(más…)

2,358 total views, 2 views today

[Arriba]

Poetas 85. William Blake I (Cantos de Inocencia y de Experiencia)

William Blake, (Londres, 1757-1827), fue Poeta, dibujante, grabador e ilustrador de sus propios libros, además de ganarse una reputación como escritor místico y herético . A pesar de que vivió aislado de los grupos y corrientes de su época, llegaría a convertirse en el más conocido representante del prerromanticismo europeo por su concepción singular del artista como un profeta iluminado: para Blake, «el Genio Poético es el Hombre verdadero» y es a la vez el origen de todas las sectas filosóficas y de todas las religiones de la tierra. Nacido en Londres en el seno de una familia de comerciantes y artesanos, pronto entró como aprendiz en un taller de grabador y pudo perfeccionar su estilo copiando los grabados que decoraban las catedrales góticas, especialmente los de la Abadía de Westminster.  Más tarde acabará ganándose  la vida como grabador comercial mediante algunos encargos de importancia, especialmente las ilustraciones de la Biblia a Thomas Buts, con influencias pictóricas de Rafael y Miguel Angel. En sus escasos ratos de ocio, se dedicará a la composición de poemas a los que luego acompaña con ilustraciones realizadas mediante la técnica del aguafuerte. Para esta tarea iba a recibir el apoyo de Catherine Boucher, mujer analfabeta con quien contrajo matrimonio en 1782, y a la que enseñó a leer, escribir y  realizar grabados. Su formación literaria fue autodidacta y se nutrió tanto de la Biblia como de los pensadores radicales que trataban de importar las ideas de la ilustración francesa a Inglaterra: Joseph Priestley, Thomas Payne, y William Godwin, entre otros. Su poesía altamente simbólica, alegórica y visionaria registra la influencias de Jakob Böhme y Enmanuel Swedenborg. Su propia vida estuvo jalonada, al igual que la del visionario sueco,  por visiones de tipo místico desde que a las nueve años contemplara un árbol  lleno de ángeles, «adornando con destellos, como estrellas, cada rama». Su primera producción poética «Cantos de Inocencia y de Experiencia» , (1789- 1794), deja entrever la correspondencia antagónica entre «los dos estados opuestos del alma humana»: la visión inocente e imaginativa del mundo infantil  que se contrapone al desencanto vital de la experiencia sensible. En sus últimos años completará  una serie de libros proféticos:  «Visiones de las hijas de Albión», 1793;  «Milton», 1804. De esta fase profética, 1790, data también su libro «Bodas del Cielo y del Infierno»,  en donde se vierte la afirmación de «el hombre no tiene un cuerpo distinto de su alma». El cuerpo es la porción del alma percibida por los cinco sentidos.  Para Blake, el deseo constituye el motor de la existencia humana  y se traduce en energia, que es la única vida y, la cuál, procede del cuerpo. Las «Bodas del cielo y del infierno»  representa el intento de aliar tanto las pasiones que han sido difamadas como las que han sido canonizadas a lo largo de la historia moral, ya que «sin contrarios no hay progreso»: a juicio de Blake, atracción y repulsión, razón y energía, amor y odio resultan necesarios para la existencia humana.

*****

[CÓMO DISTINGUIR AMOR DE ENGAÑO]

Amor no ve jamás ninguna falta
y se demora siempre en la alegría;
libre, alado, no gusta de la ley
y rompe las cadenas de la mente.

Mas Engaño reside en el secreto,
cauto, fino y amante de la ley;
lo que no es interés no le interesa
y forja los grilletes de la mente.

                     («Poemas manuscritos», 1793)

(más…)

2,558 total views, 1 views today

[Arriba]

¿Qué es amar?

Sentirse nada

De pronto es  un guiño oscuro.
Dura sólo un segundo
pero es como si hubiera caído un telón negro,
a un lado todo lo existente
al otro la nada.
Y yo estoy en el lugar equivocado.
Dura sólo un segundo
pero el eco de su angustia es como la cola de un cometa.
Como la estela de un barco en el mar.
Es la nausea de la verdad profunda.
O el temor a la no existencia,
o a no entender.
O a no amar.
Si no tienes amor no eres nada.
Pero: ¿Qué es amar?

531 total views, no views today

[Arriba]

Si has servido

Si has servido
Si has servido
para pagar el precio, en dolor,
de un minuto.
Si tu ausencia llenó,
aunque de vacío,
un instante.
Si tu desamor inspiró,
en la tristeza,
un verso…
Has sido cincel,
has sido fuego,
has esculpido
y purificaste mi alma:
Te bendigo.

368 total views, no views today

[Arriba]

POETAS 85. Cancionero de la lírica tradicional

Lo que se ha llamado lírica tradicional hace mención  a un conjunto de versos y estrofas transmitidas de memoria y oralmente  de generación en generación. Son composiciones anónimas y espontáneas que al ser recitadas por el pueblo van variando de forma, por lo que se pueden registrar distintas variaciones de un mismo poema. En la lírica que se cultiva en castellano entre  los siglos XIV y XV, se acusa la influencia de la poesia gallego-portuguesa, pero también aparecen temas y aspectos característicos de la poesía andalucí o mozarabe que conocemos gracias a las jarchas, y que hacen de la poesía castellana algo autóctono y original. Este sello propio del comienzo de la poesía lírica castellana va dejar su impronta en autores como el Marqués de Santillana o en el teatro de Lope y Tirso de Molina. Abundan, entre los diversos temas, los poemillas de tono erótico y  contenido amoroso que expresan el ansia y la melancolía por la separación o partida del amante, la tardanza del amado y su ausencia.  

***** 

Si los delfines mueren de amores,
!triste de mí!, ¿qué harán los hombres
que tienen tiernos los corazones?
!Triste de mí! ¿Qué harán los hombres?

(más…)

845 total views, 1 views today

[Arriba]

Tal vez me engaño

¿Me engaño?

¿Por qué me duele tanto
volver a mi prado querido?
¿Por qué lloro si siento
sus espinas acostumbradas?
¿Será que lo conocido es muerto
y la aventura vivir?

Y su yerba verde respira,
y su olor es olor de vida.

¿Por qué cada zig-zag del camino
me parece absurdo e incomoda?
¿Por qué la piedra dura,
que puedo evitar, me hiere?
¿Será que lo conocido es muerto
y la aventura vivir?

Y en su fin está el fuego
y el contacto de la mano amiga.

Si porque vivir duele
confundo doler con vivir
será muy triste mi error,
pues no hay camino sin dolor
pero el final de la aventura,
me prometo, es feliz.

¿Tal vez me engaño?

355 total views, 2 views today

[Arriba]