e-mail

Si P.H. puede escribir una postal yo puedo escribir un e-mail. No es un «cuento de niños» que era lo previsto, sino un descanso… además, como es corto, a lo mejor lo lee alguien…

Internet
www.secreta@xmail.com
Recibí el mail con tu foto.
Estás muy bien y, por la postura, no se te nota casi nada que te falta el brazo derecho.

Claro que yo había entendido que lo que te faltaba era una pierna, por aquello que decías que “andabas coja de algo”.
Lo que sí es verdad es que estás muy guapa, y lo de las faltas debí figurármelo cuando a pesar de contarte la verdad sobre mí y tu contestarme que eras bastante guapa y con buen tipo, quisiste enviarme tu foto y también intimar más en la conversación.
La verdad es que pensé, al principio, que lo de la belleza era mentira. Ya sabes que con eso de no ser más que palabras escritas en el chat es frecuente que uno se describa como le gustaría ser, en vez de cómo es. Yo, tengo que confesarte que, alguna vez, se me ha ocurrido entrar como una mujer de treinta y cinco años, separada, sicóloga y lesbiana. Pero eso fue al principio, me parece que hace mucho tiempo… aquí pasa todo tan deprisa… hasta que se para y deja de pasar todo, o, de otro modo, no pasa nada.
Deben ser efectos de las palabras dirigidas como dardos, directamente al cerebro.

Lo primero que quiero decirte en este mail es que no me importa demasiado lo de la foto, bueno, lo del brazo, porque además no se te nota nada en el chat, sabes: hay gente que teclea mucho más lento que tú. En el fondo, para lo que nos queremos no hacen falta brazos ni piernas, solo una cierta habilidad para teclear y, pronto, cuando los ordenadores nos entiendan, tampoco será necesario… A lo mejor se podrá hablar, quiero decir como por teléfono, pero no será lo mismo: Cuando oigas la voz identificarás a la persona, y sabrás un montón de ella… si es hombre, o lo parece, o mujer, o lo parece, si tiene una voz de esas que acarician o es áspera o ácida como el vinagre… sabremos demasiado y sabremos que los demás saben demasiado de nosotros, vamos, que no será lo mismo.
Y no es que eche de menos el portarme como una lesbiana divorciada, joven y sicóloga… eso es un juego… es que creo que los locos que entramos aquí buscamos el trato con desconocidos… fíjate ahora me parece que nuestra relación empezó a estropearse cuando te di mi mail… y tu me diste el tuyo… y no se bien por qué te empeñaste en que te conociera mejor, en mandarme tu foto… Bueno, a veces pienso en que si estás hablando con alguien que no sabe lo de tu brazo, sientes como si le estuvieras engañando… pues cálmate, conmigo no hacía falta, porque realmente yo quería tratar con alguien sin cuerpo… claro que a esta conclusión he llegado después de ver la foto en el ferry ese… y tengo sensaciones extrañas, como no saber si quiero seguir escribiéndome o chateando contigo o si quiero saber a donde iba el ferry… ¿Parece una ciudad italiana?  Pero, claro, me tengo que comer la curiosidad porque, si no, veo que acabamos queriendo vernos y organizando un viaje al punto medio… ¿No serás argentina? Porque el punto medio nos caería incómodo, además de lejano… Oye, no me contestes. No quiero saberlo. Y no es que no seas guapa y atractiva ni que me importe lo tuyo, es que preferiría el privado sin cara, contar mis secretillos, los secretos no, por supuesto, contárselos a un ente inmaterial, no poder figurarme cual será la cara que estarás poniendo si te digo lo de la lesbiana… oye, y las conversaciones que he tenido… mira que somos tontos del haba, y que conste que lo del haba no es una referencia a nada, ni siquiera a los pitagóricos, sólo un decir, bueno, tontos de donde sea, los hombres… No te puedes figurar el empeño que tenían la panda de descerebrados que cuando les decía que a mi no me gustaban los hombres, cosa que es de las pocas verdades que he dicho en mi vida, dentro y fuera del chat, bueno, pues cuanto menos me gustaban, más se empeñaban en que ellos eran la excepción y que iban a cambiar mis tendencias sexuales en cuanto les conociera… y eso todos… bueno, excepto los gays, que también los hay, que querían ligar conmigo como mujeres: ¡Qué pesados somos los tíos! Que aun cuando querríamos ser mujeres queremos ligar con las mujeres… y, fíjate, creo que un matrimonio así, cambiado, puede funcionar… tu sabes que hay alguno del que se dice… bueno, pues estupendo, yo soy abierto de mentalidad, si les va bien, pues hala, a buscar la felicidad como si lo dijera la constitución…. Pero me he ido de lo que te decía: yo no te voy a mandar una foto. Debe ser porque como tengo todo, en plan vulgar, pues no me causa ningún trauma el que no se sepa. Pensándolo bien a lo mejor es que no quiero que sepas que soy mujer, sicóloga y divorciada, además de lesbi perdida. O que no me gustan las mujeres, aunque sea hombre… vamos que no se si lo conseguiré, pero me gusta mantener el misterio un poco.
Debo decirte que aquello que te conté como la verdad, no puede serlo. Es imposible que haya una persona tan sincera como para contarte todas aquellas cosas, y todo a un ente inmaterial que solo se manifiesta por medio de letras ordenadas, como la ouija.
Bueno me he pasado. Pero me sentía obligado a responder de algún modo a tu sinceridad. Y ahora si creo que he sido sincero… en lo de que quiero un poco de misterio, en lo demás, tu misma: Me gustas pero no se si serías capaz de mantener una relación con otra mujer. Jajaja.
Yo te prefiero inmaterial, al menos de momento, no sea que conozcas a algún conocido y vayas y le cuentes, sin querer, cualquiera de esas tonterías que he dicho, quiero decir he escrito, en un momento de sinceridad. Cosa que solemos hacer todos los humanos de vez en cuando.
Por cierto: ¿Usas gafas? Es que a mi me gustan las mujeres con gafas… y no se por qué.

Salu2
XXX

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Una respuesta a “ e-mail ”

  1. Pobrecito hablador dice:

    Te alabo el detalle de intentar hacer un guiño a la realidad virtual –más real que la otra, la defectuosa, y que además es sórdida y no tiene tantas maravillas como tiene la virtual, que permite mentir sin ser descubierto- y de situarte desde un género –el epistolar- para contar una historia sobre las relaciones humanas. Está bien, tiene imaginación

    También está bien lo de que el tiempo tenga otro ritmo; un tiempo distinto para un espacio irreal.

    Dice algo sobre las relaciones humanas. Sobre el dolor que provoca el conocer a los otros y el darnos a conocer, sobre la decepción, algo a propósito de la mentira sobre la que construimos las personalidades. Creo que a todos nos falta un brazo o una pierna, o un ojo, o somos bizcos o miopes o sordos o tenemos una lengua demasiado larga que todo el mundo nos quiere cortar, porque acaso nos afea la fisonomía, como el que tiene la nariz muy larga y se pone rápidamente colorado porque no para de crecerle.

    El misterio. Cuando desaparece, la relación casi siempre se quiebra. Porque detrás del misterio no había nada más que el desvelo por mantenerlo a fin de que la relación mantuviera su encanto. El misterio. Eso es algo romántico. Y una relación sin romanticismo no es más que una convivencia imposible. Como lo son todas. El romanticismo, una gran mentira, un gran invento para mantener indemne el encanto del mundo. Pero ya se han desvelado científicamente los secretos del mundo. Por medio de eficaces instrumentos de tortura se le ha arrancado al mundo todos sus secretos. Por lo menos, los que importan, los que le dotan de un poder al hombre. Los otros conocimientos son cosas de los románticos, esos seres inútiles y soñadores. Seamos realistas. Conformémonos.El romanticismo: el último gran intento de conocer acientíficamente los secretos del mundo.

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