CUENTO URBANO

Pedrito sale del colegio y se dirige a su casa con su carrito lleno de libros, y piensa, luego dirán que no estudiamos pero… ¡ peso sí que llevamos! Y como la ciudad está llena de obras todo son socavones que tengo que sortear, ¡ caramba que mi carrito no es un ferrari!, giro a la derecha, ahora a la izquierda, parece que de frente está más lisito; por fin después de tanta fatiga llego a mi casa. Hola mamá, hola Pedrito, ¿qué tal la escuela? Muy bien (por decir algo), ten cuidado hijo si pasas al baño pues acabo de fregar el suelo, ¡qué barbaridad!, ni en tu propia casa puedes caminar recto, hay que seguir haciendo malabarismos. Rendido de tanto contratiempo se sienta en el sillón a esperar la merienda, pero tan cansado estaba que se queda dormido, y sueña que sale volando por la ventana, con su carrito, a una velocidad supersónica y llega a la luna, ¡qué silencio!, ¡pero horror!, está llena de cráteres, ¡Dios mío me voy a quedar atrapado en uno de ellos!, qué angustia, aquí no hay quien me rescate…pero sorpresa, sigo volando con mi carrito, recorro mil sitios misteriosos, ¡qué felicidad!, floto y me elevo como Mary Poppins, pero sin paraguas. Pedrito ¡despierta que ya te he preparado la merienda!, ¡pero mamá ahora que era tan feliz me despiertas! Soñaba que no tenía que evitar tantos socavones. Hijo mío, los sueños, sueños son, como dijo el poeta, pero no te preocupes que el alcalde ha dicho que se acabaron las obras urbanas, ya veremos si es verdad; todo será que salga una compañía nueva de teléfonos o electricidad y volvamos a lo mismo. Bueno mamá pues mirándolo así, voy a merendar .¡caramba, para remate mortadela, con lo poco que me gusta! No hay felicidad completa.

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Una respuesta a “ CUENTO URBANO ”

  1. Pobrecito hablador dice:

    Me gusta la rapidez que tiene el texto, no deja descanso, continuamente están pasando cosas. Y también que te vas siempre hacia la sátira. Pues satiriza, a ver si alguien se entera, y mejoran las cosas. Pero los socavones no creo que nos los quite ya nadie.

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