POETAS 63. MARK STRAND

Puesto que los periódicos de hoy se hacen eco de la muerte del poeta Mark Strand, acaecida el 29 de noviembre, se vuelve a reeditar la entrada que se le dedicó en septiembre de 2010, con una selección de sus poemas, anticipo de otra selección que aparecerá próximamente. Se deja también enlace a la reseña de su muerte, realizada por dos periódicos españoles.

http://www.abc.es/cultura/libros/20141130/abci-mark-strand-201411301900.HTML

http://cultura.elpais.com/cultura/2014/11/30/actualidad/1417371485_148704.HTML

Mark Strand nació en 1934 en Sunmerside (Canadá) y murió en Nueva York el 29 de noviembre de 2014. Aunque Mark Strand abandonó pronto Canadá, siempre conservó un vínculo con este país. Canadá representaba para Strand el país de sus primeros recuerdos, en el que sus padres vivieron sus últimos años y en el que estaban enterrados: “Era el refugio de su pena, y era tan grande y vacuo que cada día que vivieron ahí tuvieron la certeza de estar perdidos”. Su destino itinerante iba a llevarle con su familia a instalarse en Estados Unidos. Cleveland, Montreal, Nueva York y Filadelfia fueron las plazas del padre como directivo de Pepsi-cola, convirtiendo los primeros años del poeta en una mudanza continua. También vivió durante estos años en Colombia, México y Perú, donde aprendió un español suficiente que a la larga le serviría para traducir a Rafael Alberti y Octavio Paz. Pero más que de Canadá o Estados Unidos, se consideraba ciudadano de un mundo hecho de libros, cuadros o fotos y cuya nación era la nación del idioma inglés. “No creo –comentó en cierta ocasión -que las condiciones geográficas que se me impusieron por haber nacido en Canadá y vivido en los Estados Unidos me definan en absoluto. Creo que me define de manera más elocuente lo que leo, lo que miro, la gente que conozco, y lo que escribo”. Después de graduarse en Antioch College en 1957, su vocación por la pintura le llevó a Yale para estudiar con el artista Joseph Albers, graduándose como pintor en la facultad de Bellas Artes en 1959. Desde entonces la pintura iba a ser una de las constantes de Mark Strand. Se ha dicho que en sus versos surrealistas e introspectivos se proyecta la sombra de Max Ernst, Giorgio de Chirico, o Magritte. Iba a ser precisamente el surrealismo una de las influencias capitales de su obra poética, como confesaría a Rosa Pereda en una entrevista: “yo creo que la poesía tiene tanto que ver con el azar como con la causalidad, que lo irracional tiene un papel tan importante en la vida como la razón”. La pintura le enseñaría, además, el valor de la paciencia, a darse cuenta que uno siempre puede volver sobre el trabajo al día siguiente. Pero mientras estudiaba en Yale, las lecturas de poesía, especialmente Wallace Stevens y Forster, le encaminaron de forma imprevista a su segunda vocación. “Nunca fui muy bueno con el lenguaje cuando era niño. Créame –aseguró en una entrevista a “Los Angeles Times” en 1991”-, la idea de que algún día me convertiría en poeta habría sido una gran sorpresa para toda mi familia”. No menos importante para su formación como poeta fue la fascinación que “veinte poemas de amor…” de Neruda ejerció en sus inicios. Neruda era un genio –escribió en “Alfabeto de un poeta”- pero en cuya escritura se mezclan inextricablemente la belleza y la banalidad. Cuando lo leemos, nos sentimos felices porque todo ha alcanzado una condición privilegiada. El universo es bueno después de todo. La utopía verbal de Neruda, dependiendo de la credulidad de cada quién, es un antídoto inocuo contra este siglo torturante”. De Neruda también llegó a decir que era el gran demócrata de la poesía, por rebajar lo elevado y elevar lo bajo, aunque le decepcionaban sus limitaciones intelectuales. No pensaba lo mismo de Octavio Paz, a quien consideraba uno de los hombres de letras más inteligentes del siglo XX, y cuya obra poética le había conmovido especialmente. Ya resuelto en su vocación poética, en 1960 se traslada con una beca Fulbright a Florencia para estudiar a los poetas italianos del siglo XIX. En Iowa continúa sus estudios literarios en el “Iowa Writers Workshop”, graduándose en 1962. Allí se hace amigo de Philip Roth, concluye su primer libro y comienza a dar clases en un taller de literatura. Su carrera docente le iba a hacer recorrer parte de Estados Unidos: Utah, Chicago, Nueva York o Boston. Su desembarco literario tiene lugar en 1970, cuando el responsable de la editorial Athenaeum, Harry Ford, publica su segundo volumen de poesía, «Reasons for Moving». Ford continuaría publicando su poesía con otras tres colecciones durante esa década hasta que, en 1980, Strand decidió pausar su producción poética. «Ya no creía en mis poemas autobiográficos», dijo entonces. Sentarse en su escritorio cuando no tenía nada que decir se le empezó a volver un suplicio, por lo que “ya sólo escribía cada vez que tenía tiempo y ganas y estos periodos empezaron a espaciarse cada vez más, y a veces hubo periodos de silencio de dos o tres años…De cualquier manera, ya nadie lee poesía. Los poetas sí, pero el lector común ha sido abandonado por la poesía». Mark Strand se empeñó entonces en otras aventuras literarias, como libros para niños, relatos o ensayos sobre arte. Una década después volvió con nuevos bríos, con volúmenes como «A Continuous Life» (1990), «Dark Harbor» (1995) y «Blizzard of One» (1998). Mientras tanto, comenzó a ganar terreno su pasión por la pintura. Escribió ensayos sobre Edwar Hopper o William Bailey, al mismo tiempo que en un taller en Hell’s Kitchen producía sus papeles pintados, mezclando pulpas de colores secos. A partir de 2011 se trasladó a Madrid de la mano la marchante de arte Mari Cruz Bilbao, quien se convirtió en su pareja. Trasladó cuadros, libros y gran parte de su mobiliario a un piso de Chamberí donde seguía recortando y pegando esos papeles pintados para convertirlos en collages que este mismo otoño expuso en una galería de Nueva York. El final de su carrera como poeta estuvo jalonado de números reconocimientos. Fue nombrado Poeta Laureado de Estados Unidos, ganador de la beca MacArthur en 1987, del premio Bollingen en 1993 y del Pullitzer de poesía en 1999 por “Tormenta de Uno”. Este mismo otoño estaba nominado al National Book Award por sus Collected poems. Su traductor, Dámaso López García, a quien se debe la traducción de los poemas aquí seleccionados, ha señalado como rasgos característicos de su poesía el que su mundo no tenga rasgos diferenciales propios. Los lugares no tienen nombre, los personajes son anónimos: “comparten los rasgos comunes de todos los paisajes y de toda la humanidad”. La presunta oscuridad de sus poemas no se relaciona tanto con la dificultad del lector ante un lenguaje oscuro como con la ausencia de referencias a un universo familiar. Las manifestaciones de temor ante un mundo maligno, el valor de la poesía ante una naturaleza apática y el deseo de gozar de un “momento perfecto” han sido también rasgos señalados por la crítica. Pero el propio Mark Strand nos ha dejado en diversas entrevistas una visión personal sobre su poesía. Mark Strand se consideraba un poeta metafórico. A diferencia de los poetas metonímicos, que representan fielmente el mundo de la experiencia, el poeta metafórico cree en un mundo alternativo con sus propias reglas y regulaciones. “Lo que me importa –dijo- es la integridad del mundo que creo, y no lo que estoy revelando sobre el mundo en el que viven los demás.” Mark Strand no se consideraba un poeta de la naturaleza, sino un poeta que ahonda en el comportamiento de las cosas. “Mis poemas describen actividades, a veces de carácter nervioso o absurdo, a veces muy pacífico, pero eso es lo que les da vida”. Era un poeta al que le gustaba mezclar la melancolía y lo elegíaco, que nunca desdeñaba el humor, interesado en las sintaxis complejas pero amante de las palabras sencillas como “piedra” o “cielo” o “mar”. Para Mark Strand los poemas no tienen por qué tener sentido: “son en primer lugar, y sobre todo, una experiencia, no un vehículo para un significado”. Por eso creía que la musicalidad verbal era un elemento imprescindible y confiaba esa musicalidad al ritmo que aporta la escritura a mano. “La gente que escribe en la computadora se olvida de escuchar el poema, creo que establecen un contrato visual con la computadora. En primer lugar, los poemas llegan tan rápido a imprenta que parecen mucho más terminados de lo que realmente están.” Puesto que la métrica es lo que distingue la poesía de la prosa, era fundamental para Strand que el poeta educase su propio oído escuchando el ritmo y la cadencia que otros poetas han imprimido a sus versos. También consideraba importante la tarea de reescritura de los poemas: “Los poemas no son estáticos. Cobran una vida propia y van hacia donde quieren. Pueden volverse estériles o resistirse. Si no mejoran, los odias” Por eso solían tener muchísimos borradores de cada poemas, a veces treinta o cuarenta. Escribía a mano varias versiones y después los pasaba a la computadora. Trataba de postergar lo más posible el momento de ponerlos en limpio. “Más que leer mis poemas, me interesa escucharlos, y cuando están escritos a mano me parece que los estoy escuchando”. Dos cosas consideraba importantes en su poesía: el misterio y la muerte. “La vida me parece misteriosa, mi presencia en la Tierra me parece misteriosa. Muchas veces, cuando termino un poema, no estoy muy seguro, aunque generalmente estoy seguro de lo que he dicho, siempre hay un elemento inexplicable”. Respecto a la muerte, llegó a escribir en “Alfabeto de un poeta” que había sido la influencia medular de su escritura. Pero también la preocupación central de la poesía lírica: “La poesía lírica nos recuerda que vivimos en el tiempo. Nos recuerda que somos mortales. Celebra o reconoce estados de ánimo, ideas e incluso acontecimientos para recordarnos que existen sólo en su forma transitoria. Pues ¿qué habría que tuviera significado fuera del tiempo? La poesía es un prolongado epitafio, un recuerdo de nuestra estancia aquí en la tierra”. También comentó: “Buena parte de lo que amamos en los poemas, sin considerar su tema, es que nos dejan con una sensación de novedad de vida agregada. La vida, por otra parte, nos prepara para nada y nos deja sin dónde ir. Sólo se detiene”.

 

 

KEEPING THINGS WHOLE

In a field
I am the absence
of field.
This is
always the case.
Wherever I am
I am What is missing.

When I walk
I part the air
and always
The air moves in
to fill the spaces
where my body´s been.

We all have reasons
for moving.
I move
to keep things whole.

MANTENER LAS COSAS JUNTAS

En el campo
soy la ausencia
de campo.
Siempre
es así.
Dondequiera que esté
soy lo que falta.

Cuando camino
parto el aire
y siempre
vuelve el aire
a ocupar los espacios
donde estuvo mi cuerpo.

Todos tenemos razones
para movernos.
Yo me muevo
para mantener las cosas juntas.

 

 

THE REMAINS

I empty myself of the names of others. I empty my pockets.
I empty my shoes and leave them beside the road.
At night I turn back the clocks;
I open the family album and look at myself as a boy.

What good does it do? The hours have done their job.
I say my own name. I say goodbye.
The words follow each other downwind.
I love my wife but send her away.

My parents rise out of their thrones
into the milky rooms of clouds. How can I sing?
Time tells me what I am. I change and I am the same.
I empty myself of my life and my life remains.

RESTOS

Me vacío de los nombres de los otros. Vacío mis bolsillos.
Vacío mis zapatos y los dejo al borde del camino.
De noche retraso los relojes;
abro el álbum de familia y me contemplo de niño.

¿De qué sirve todo esto? Las horas han hecho su trabajo.
Pronuncio mi nombre. Y digo adiós.
Las palabras siguen al viento una tras otra.
Amo a mi mujer pero la envío lejos.

Mis padres se levantan de sus tronos
hacia lechosos cuartos de nubes. ¿Cómo puedo yo cantar?
El tiempo me dice lo que soy. Cambio y soy el mismo.
Me vacío de mi vida y mi vida permanece.

*****

GIVING MYSELF UP

I give up my eyes which are glass eggs.
I give up my tongue.
I give up my mouthy which is the constant dream of my tongue.
I give up my throat which is the sleeve of my voice.
I give up my lung which are trees that have never seen the moon.
I give up my smell which is that of a stone traveling through rain.
I give up may hands which are ten wishes.
I give up my arms which have wanted to leave me anyway.
I give up my legs which are lovers only at night.
I give up my buttocks which are the moons of childhood.
I give up my penis which whispers encouragement to my thighs.
I give up my clothes which are walls that blow in the wind and I give up the ghost that lives in them.
I give up. I give up.
And yo will have none of it because already I am beginnign
again without anything.

RENUNCIAS

Renuncio a mis ojos, que son huevos de vidrio.
Renuncio a mi lengua.
Renuncio a mi boca, que es el constante sueño de mi lengua.
Renuncio a mi cuello, que es la manga de mi voz.
Renuncio a mi voz, que es una manzana ardiendo.
Renuncio a mis pulmones, árboles que nunca han visto la luna.
Renuncio a mi olor, piedra lanzada a través de la lluvia.
Renuncio a mis manos, que son diez deseos.
Renuncio a mis brazos, que de todos modos querían dejarme.
Renuncio a mis piernas, amantes de una noche.
Renuncio a mi pene, que alienta en voz baja a mis muslos.
Renuncio a mi ropa, murallas donde sopla el viento y renuncio al fantasma que habita en ella.
Renuncio. Renuncio.
Y todo aquello te será negado porque estoy volviendo a empezar
nuevamente sin nada.

*****

THE DRESS

Lie down on the bright hill
with the moon´s hand on your cheek,
your flesh deep in the white folds of your dress,
and you will not hear the passionate mole
extending the length of his darkness,
or the owl arranging all of the night,
which is his wisdom, or the peoem
filling your pillow with its blue feathers.
But if you step out of your dress and move into the shade,
the mole will find yo, so will the owl, and so will the poem,
and you will fall into anogher darkness, one you will find
yourself making and remaking until it is perfect.

EL VESTIDO

Si te tiendes en la colina luminosa
con las manos de la luna en tus mejillas,
tu carne oscura en los blancos pliegues del vestido,
no oirás al topo extender con pasión
la longitud de su tiniebla, ni al búho
disponer sabiamente de la noche, ni al poema
llenar tu almohada con plumas azules.
Pero si escapas del vestido y te diriges a la sombra,
te hallará el topo y también el búho y el poema,
y caerás en otra oscuridad, y te encontrarás a ti misma
haciéndola y rehaciéndola. Hasta que sea perfecta.

*****

THE GUARDIAN

The sun setting. the lawns on fire.
The lost day, the los light.
Why do I love what fades?

You who left, who were leaving,
what dark rooms do you inhabit?
guardian of my death,

preserve my absence. I am alive.

EL GUARDIAN

La puesta del sol. Los prados ardiendo.
El día perdido, perdida la luz.
¿Por qué amo lo que huye?

Tú, que te fuiste, que te estabas yendo,
¿qué oscuros cuartos habitas?
Guardián de mi muerte,

custodia mi ausencia. Yo estoy vivo.

*****

MY LIFE BY SOMEBODY ELSE

I have done what I could but you avoid me.
I left a bowl of milk on the desk to tempt you.
Nothing happened. I left my wallet there, full of money.
You must have hated me for that. You neve came.

I sat at my typewriter naked, hoping you would wrestle me
to the floor. I played with myself just to arouse you.
Boredom drove me to sleep. I offered you my wife.
I sat her on the desk and spread her legs. I waited.

The days drag on. the exhausted light falls like a bandage
over my eyes. Is it because I am ugly? was anyone
ever so sad? It is pointless to slash my wrists. My hands
would fall off. And then what hope would I have?

Why do you never come? Must I have you by being
somebody else? Must I write My Life somebody else?
My Death  by somebody else? Are you listening?
Somebody else has arrived. Somebody else is writing.

MI VIDA ESCRITA POR OTRO

Hice lo que pude, pero igual me abandonaste.
Dejé para tentarte un tazón de leche sobre el escritorio.
Nada ocurrió. Dejé mi cartera llena de dinero.
Debiste odiarme por eso. Nunca viniste.

Me planté frente a la desnuda máquina de escribir
esperando que me tumbaras al suelo. Para excitarte
jugué conmigo mismo. Me dormí de puro aburrimiento.
Te ofrecí a mi mujer.
La senté sobre el escritorio y abrí sus piernas. Y esperé.

Los días se prolongan. como una venda cae sobre mis ojos
la cansada luz. ¿Es que soy feo? ¿Jamás estuvo alguien
tan triste? No tiene sentido cortarme las muñecas. Mis manos
podrían caerse. ¿Qué esperanza puedo yo tener?

¿Por qué nunca vienes? ¿Debo ser otro
para que estés conmigo? ¿Ser otro para escribir Mi Vida?
¿Ser otro para escribir Mi Muerte? ¿Me escuchas?
Ese otro ha llegado. Ese otro está escribiendo.

*****

MY SON

My son
my only son,
the one I never had,
would be a man today.

He moves
in the wind,
fleshless, nameless.
Sometimes

he comes
and leans his head,
lighter than air
against my shoulder

and I ask him,
Son,
where do you stay,
where do you hide?

And he answers me
whit a cold breath,
You never noticed
though I called

and calle
and keep on calling
from a place
beyond,

beyond love
where nothing
everything,
wants to be born.

MI HIJO

Mi hijo
mi único hijo,
el que nunca tuve
podría ser un hombre.

Se mueve
en el viento,
descarnado y sin nombre.
A veces

viene
y apoya en mi hombro
su cabeza
más ligera que el aire.

Y yo le pregunto,
hijo,
¿dónde te encuentras,
dónde te ocultas?

Con frío aliento
me responde,
no lo advertiste
y sin embargo llamé

y llamé
y sigo llamando
desde un lugar
lejano,

más allá del amor,
donde nada,
todo,
quiere nacer.

*****

WHITE

Now in the middle of my life
all things are white.
I walk under the trees,
the frayed leaves,
the frayed leaves,
the wide net of noon,
and the day is white.
And my breats is white,
drifting over trhe patches
of grass and fields of ice
into the high circles of light.
As I walk, the darkness of
my steps is also white,
and my shadow blazes
under me. In all seasons
the silence where I find myself
and what I make of nothing are white,
the white of sorrow,
the white of death.
Even the night that calls
like a dark wish is white;
and in my sleep as I turn
in the weather of dreams
It is the white of my sheets
and the white shades of the moon
drawn over my flor
that save me for morning.
And out of my waking
the circle of light widens,
it fills with trees, houses,
stretches of ice.
It reaches out. It rings
the eye with white.
All things are one.
All things are joine
even beyeond the edge of sight.

*****

BLANCO

Ahora, en la mitad de mi vida,
todas las cosas son blancas.
Camino bajo los árboles,
las cansadas hojas,
la amplia red del mediodía
y el día es blanco.
Y mi respiración es blanca,
flota sobre manchas
de verdor y campos de hielo
hacia altos círculos de luz.
Cuando camino la oscuridad
de mis pasos es blanca,
blanca la sombra que arde
bajo mi cuerpo. En toda estación
el silencio donde me hallo es blanco,
blanco lo que hago por nada.
Blanco de dolor,
blanco de muerte.
Incluso la noche que invoca
como un oscuro deseo es blanca;
cuando al dormir me entrego
a la intemperie de los sueños
son las sábanas blancas
y el blanco dibujo de las sombras
lunares sobre el suelo
lo que me salva en las mañanas.
Y fuera de mi despertar
el círculo de luz se extiende,
se llena de árboles, casas,
espacios de hielo.
todo lo cubre. Rodea
el ojo con su blanco. Aún más allá
de los límites de la visión
todas las cosas están juntas.
Todas las cosas son una sola.

*****

AN OLD MAN AWAKE IN HIS OWN DEATH

This is the place that was promised
when I went to sleep,
taken from me when I woke.

This is the pace unbknown to anyone,
where names of ships and stars
drift out of reach.

The mountains are not mountains anymore;
The sun is not the sun.
One tends to forget how it was;

I see myself, I see
the shine of darkness on my brow
Once I was shole, once I was young…

As if it mattered now
and you could hear me
and the weather of this place would ever cease.

UN VIEJO SE DESPIERTA EN SU PROPIA MUERTE

Este es el lugar que me ofrecieron
cuando fuí a dormirme,
que me arrebataron cuando me desperté.

Este es el lugar ignorado por todos,
donde los nombres de las estrellas y los barcos
vagan fuera de todo alcance.

Las montañas no son más las montañas;
el sol no es el sol.
Uno tiende a olvidar cómo era;

Me veo a mí mismo y veo
un fulgor de tinieblas en mi frente.
Una vez yo fui todo, una vez yo fui joven…

Como sí eso importara ahora
y tu pudieras escucharme
y el tiempo de este lugar pudiera detenerse.

*****

FICTION

I think of the innocent lives
of people in novels who know they´ll die
but not that the novel will end. How different they are
from us. Here, the moon stares dumbly down,
thorough scattered clouds, onto the sleeping town,
and the wind round up the fallen leaves,
and somebody -anmely me- deep in his chair,
riffles the pages left, knowing there´s not
much time for the man and woman in the rented room,
for the red light over the door, for the iris
tossing its shadow against the wall; not much time
for the soldiers under the trees that line
the river, for the wounded being hauled away
to the cities of the interior where they will stay;
the war that raged for years will come to a close,
and so will everythig else, except for a presence
hard to define, a trace, like the scent of grass
after a night of rain or the remains of a voice
that lets us know without spelling it out
not to despair; if the end is come, it too will pass.

FICCION

Pienso en las vidas inocentes
de las personas que habitan las novelas, de las que saben
que morirán una vez que la novela termine. Cuán diferentes
son de nosotros. Aquí, la luna mira hacia abajo torpemente,
a través de dispersas nubes, sobre el pueblo dormido,
y el viento arremolina hojas secas
y alguien -es decir, yo-, hundido en su silla, hojea
ansiosamente las páginas que quedan, sabiendo que no hay
tiempo para el hombre y la mujer en el cuarto alquilado,
para la luz roja sobre la puerta, para el arco iris
que arroja su sombra contra el muro; no hay tiempo
para los soldados bajo los árboles que bordean el río,
para los heridos arrastrados de muy lejos
a las ciudades del interior donde serán hospedados.
La guerra que dolió tantos años llega a su final,
y todo lo que pasa llegará a su final, excepto una presencia
difícil de definir, una señal, como el olor de la hierba
tras una noche de lluvia o los restos de una voz
que nos deja saber vagamente,
sin desesperanza, que si el final llega, también pasará.

*****

XXXIX

When after a long silence one pick up the pen
and leans over the paper and says to himself:
today I shall considerer Marsyas

whose body was flayed to excess,
who made no crime that would square
with what he was made to suffer.

Today I shall considerer the shredded ramains of Maryas-
what do they mean as they gather the sunlight
that falls in pieces thorough the trees,

as in Titian´s late painting? Poor Marsyas,
a body, a body of work as it turns and falls
into suffering, beocming the flesh of light,

which is fed to onlookers centuries later.
Can this be the cost of encompassing pain?
after a long silence, would I, whose body

is whole, sheltered, kept in the dark by a mind
that prefers it that way, know what I´d done
and what its worth was? Or is a body scraped

from the b one of experience, the cart of suffering
to be read in such ways that all flesh might be redeemed,
at least for the moment, the moment it passes into song.

XXXIX

Cuando uno coge la pluma tras un largo silencio
y se inclina sobre el papel y se dice a sí mismo:
hoy tendré en cuenta a Marsias,

cuya piel fue desollada hasta el exceso,
quien no cometió ningún crimen que justificara
el horrendo castigo que lo hizo sufrir.

Hoy tendré en cuenta los jirones raídos de Marsias;
¿qué intentan decir cuando recogen la luz
del sol que a pedazos cae entre los árboles

como en un lienzo tardío de Tiziano? Pobre Marsias,
un cuerpo, un cuerpo de trabajo que se dobla y cae
al sufrimiento, transformando en luz la carne

que alimentó siglos después a los mirones.
¿Éste es el precio de abrazar completamente el dolor?
¿Tras un largo silencio podría yo con mi cuerpo

entero, refugiado, mantenido en la oscuridad por un ánimo
que así lo prefiere, saber lo que he hecho
y saber su valor? O es el cuerpo arrancado

al hueso de la experiencia, el mapa del sufrimiento
que debemos leer para que la carne se redima
siquiera un momento, el momento en que se convierte en canto.

*****

LEOPARDI

The night is warm and clear and without wind.
The stone-white moon waits above the rooftops
and above the nearby river. Every street is still
and the corner lights shine down only upon the hunched shapes of cars.
You are asleep. And sleep gathers in your room
and nothing at this moment bothers you. Jules,
an old wound has opened and I feel the pain of it again.
While you sleep I have gone outside to pay my late respects
to the sky that seems so gentle
and to the world that is not and that says to me:
«I do not give you any hope. Not even hope».
Down the street there is the voice of a drunk
singing an unrecognizable song
and a car a few blocks off.
Things pass and leave no trace,
and tomorrow will come and the day after,
and whatever our ancestors knew time has taken away.
They are gone and their children are gone
and the great nations are gone.
And the armies are gone that sent cloudds of dust and smoke
rolling across Europe. the world is still and we do not hear them.
Once when I was a boy, and the birthday I had waited for
was over, I lay on my bed, awake and miserable, and very late
that night the sound of someone´s voice singing down a side street,
dying little by little into the distante,
wounded me, as this does now.

LEOPARDI

La noche es clara, cálida y sin viento.
La piedra blanca de la luna espera en los tejados,
sobre las aguas del río. Las calles permanecen en silencio,
los semáforos alumbran ls jorobadas forms de los coches.
Estás dormido. El sueño se recoge en tu cuarto
y nada en este momento parece perturbarte. Jules,
una vieja herida se ha abierto y siento nuevamente su dolor.
Mientras dormías salí a ofrecer mis últimos respetos
al cielo que parece tan amable
y al mundo que no lo es y que me dice:
«No te ofrezco esperanza. Ni siquiera una esperanza».
Oigo el ruido de un coche que se aleja, la voz de un borracho que canta calle abajo una canción.
Las cosas pasan sin dejar huella,
mañana pasará y el día siguiente pasará,
y la sabiduría que el tiempo arrebató a nuestros antepasados.
Ellos se han ido y sus hijos se han ido
y las grandes naciones se han ido.
Y se han ido los ejércitos que lanzaron nubes de humo
y polvo sobre Europa. El mundo está quieto y no los escuchamos.
Una vez, cuando era niño y el cumpleaños que esperaba
ansiosamente ya había terminado, oí desde mi cama
la voz de alguien que cantaba calle abajo una canción,
muriendo poco a poco en la distancia,
hiréndome, como lo hace ahora.
LEOPARDI


I

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